Políticamente arquitecto

Álvaro disfruta de un día de sol en el embalse de Guatapé. Foto tomada de Facebook.

   En la cúspide de la quinta década de su vida, con algunas canas y principios de calvicie; va por la vida con su espíritu juvenil y buen humor que lo caracteriza. Hablo de Álvaro Túpac Amaru Restrepo, oriundo de “la ciudad de la eterna primavera” que, además de la suerte de nacer en “la tacita de plata” hace parte de una familia repleta de artistas e intelectuales y él es uno de ellos.

     Amaru es de profesión arquitecto, trabaja como independiente diseñando modernas casas minimalistas para clientes cuyos proyectos están planificados en el oriente antioqueño. Sin embargo, hay algo que lo apasiona a él además de su profesión y son los temas relacionados con la política; al hablar con él pareciera que se trata de un politólogo, pero hasta el momento no ha adquirido ningún título relacionado con la diplomacia. “Aunque no soy un profesional en términos de politología o temas relacionados con la geopolítica, soy una persona a la que le gusta investigar sobre el tema” afirma Álvaro al contestar en una entrevista sobre el conflicto que se vive actualmente entre Rusia y Ucrania.

      Respecto a la guerra Álvaro piensa que Rusia como potencia mundial que debe garantizar su poder hegemónico se vio obligada a realizar la invasión por las mismas acciones de los Estados Unidos y La Unión Europea al romper los tratados y seguir expandiendo la OTAN a  tal punto que llegaron a las fronteras de Rusia.

     Como todos los involucrados en el espectro político, Álvaro tiene su posición bien marcada. En el contexto colombiano se autodetermina como seguidor del candidato presidencial Gustavo Petro y es por eso que en la red social Facebook, habitualmente tiene discusiones políticas con los seguidores del otro partido político que navegan en la plataforma.

     Dejando de lado la política, es pertinente recordar que, a pesar de estar comprometido con Isabel Ceballos, Álvaro no tiene hijos pero sí es cabeza de una hermosa familia. Desde Fredonia los sobrinos de Isabel migraron a Medellín en busca de un mejor futuro y en la casa de sus tíos no dudaron en abrirles la puerta y adoptarlos como sus propios hijos. Además de la familia humana Chupete los acompaña incondicionalmente en sus vidas, un perro criollo que por su apariencia parece estar en una edad adulta.

Chupete en el sofá mientras Amaru le toma una foto. Foto tomada de Facebook


Finalmente, se puede concluir que las pasiones de una persona pueden desarrollarse por medio de la academia y de manera empírica, ser arquitecto de profesión no le impidió a Álvaro tener un gran intelecto político. Además, que sin importar cual sea la ideología política pueden existir grandes personas.

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